24.10.06

ganas y necesidad

Viendo cortinas blancas
Las ganas, la necesidad
de revolearme para no pensar
en el ermitaño de ojos grises
que con tanta ausenciame vino a hablar
de sus hijas lejanasy su mujer ya no propia,
en aquel tren del olvido
camino a un pueblo pesquero y desconocido
cuando mis ojos contenían lágrimas
por todo el hambre del lugar.
Las ganas, la necesidad
de revolearme para no pensar
en las botellas de vodka y granadina
que con cigarrillos baratos ingerimos
para jugar amarnos una noche,
y así sacarnos el dolor de la soledad eterna.
Las ganas, la necesidad
de revolearme para no pensar
en la arena y los peces que jamás
logré pescar,
en el muelle traicionero que
a ningún alma dejó hablar.
Las ganas, la necesidad
de revolearme para no pensar
en los ecos de auxilio
que en mis sueños aparecen
y no puedo ayudar
por el miedo, miedo enredadera,
a que me violen y así pierda
cruelmente la virginidad.
Las ganas, la necesidad
de revolearme para no pensar
en las marcas de mi piel
ni en las ropas erróneamente apolilladas en el placard.
Las ganas, la necesidad
de exorcizarme los pensamientos
para no marearme sucesivamente sin parar.
Las ganas, la necesidad
de exorcizarme los sentimientos
para no soñar el recuerdo
ni sentir los lamentos ajenos que no callan jamás.
Las ganas, la necesidad
de exorcizarme las emociones
para no soportar la morfina adictiva
que me aleja de mi verdad.
Las ganas, la necesidad
de revolearme,
de exorcizarme del tiempo
para no vivir
aprisionada en esta cama oxidada,
con olor a muertes viejas,
ni por unos instantes más.
Anra10/1/05

No hay comentarios.: