5.8.07

resulta que "El cuarto" comenzó por acá...

Es ese llorar a un niño
desde el momento que se palpita su muerte.
Un llanto en gotas,
a veces seco,
que se desprende con su propio ritmo,
sin saberlo,
recorriendo el cuerpo desesperado,
dominado por los impulsos
de no querer que la vida se acabe
pero saber que indefectiblemente acabará.
Anra

Y me abro…
Gota seca que corre
apropiándose de la piel
de toda mi piel
y de lo que mi piel contiene,
envejeciéndola y perpetuándose.
Herida abierta,
como carne cruda
sangra.
Tiempo, tiempo
Y¡ uh! se llenó de moho…
pero no vamos a tocarla, no,
vamos a revolcarnos en ella,
vamos a untarnos
el cuerpo con nuestros lamentos
como si fueran mermelada dulce
Y diremos
“a mí nadie me entiende”
“a mí nadie me entiende”
“es muy complicado, no lo entenderías”
(risa)
¡Nos gusta! ¡Admitamos que nos gusta ser víctimas!

¿Pero es esto ser hombre?
¿Es que acaso el humano no puede sanarse?
¿O es que necesitamos del dolor para sentirnos queridos?

La raza superior
La que tanta vida y tanta muerte genera,
no puede hacer frente a su fragilidad
y necesita regocijarse en su dolor
para justificar su poca valentía.

¿Pero es esto ser humano?
¿Es que acaso el humano no puede sanarse?
¿O es que la comodidad del dolor es preferible a lo desconocido del cambio?
¿De qué tenemos miedo?

A veces el tiempo no nos deja cerrar una herida
A veces, regocijándonos como estúpida raza superior,
nosotros no nos dejamos cerrar una herida.
Pero a veces despertamos.
Anra en Julio

No hay comentarios.: