*Y si los señores quieren saber algo sobre
la poesía, lo que es la poesía, se los diré:
Es un señor o una señora, un niño o una niña,
sentados o parados, en Bolivia o en
Indostán, levantando un brazo cuando
pasa un tren*
pág 110 en "El que tiene sed" de Abelardo Castillo
*Sólo del centro del dolor, de su negrura, se abre la felicidad en nuestro corazón, que sólo allí, en la profundidad nocturna del dolor resuena el canto de la vida, del mismo modo que se oye en la tiniebla el canto del ruiseñor que ya cantaba por encima de la muerte en la noche de los imperios derrumbados, antes de las pirámides, y antes, mucho antes de la terraplenada Uruk y sus cornisas pulidas como el cobre, y antes, en la medianoche de la horda, junto a las fogatas de los protohomínidos, antes de la palabra humana, el que alivió el corazón de Ruth en los trigales del destierro, el mismo del olivo que ya no está en mi casa, que ya no está siquiera donde estuvo mi casa, el único que romperá a cantar cuando la tierra entera se oscurezca, porque aunque yo también muera, el pájaro que canta en la tiniebla no nació para la muerte.*
pág 245, última carilla de "El que tiene sed" de Abelardo Castillo.
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