me mataste
cinco bellos del brazo
en el preciso momento
en que me hablaste,
y ya sin ellos
enrojecí
cuando vi que luego
te reiste de mi
y conmigo
.
¡Pucha cuadril!
con tanta incógnita tuya
más vulnerable me volví,
pero aún así,
ansío saber más de ti.
Anra 14/7
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