Fragmentos de una belleza impenetrable
Comer la propia defecación,
sumergirse
en la decadencia del tiempo
que hace hueco en mis fibras,
ocupándome de lo que hay que ocuparse,
hasta que me proteja
mi propia enredadera
pero no de cemento,
de clorofila,
y con aire,
y con luz
Anra.
Comer la propia defecación,
sumergirse
en la decadencia del tiempo
que hace hueco en mis fibras,
ocupándome de lo que hay que ocuparse,
hasta que me proteja
mi propia enredadera
pero no de cemento,
de clorofila,
y con aire,
y con luz
Anra.
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