17.1.10

Dice Oscar Wilde en su ensayo "El alma del hombre bajo el socialismo":

La mayor parte de las personas derrocha su vida en la práctica de un exagerado e insano altuismo --son forzados, en realidad, a este derroche--. Viéndose rodeados por una pobreza horrible, por una fealdad horrible y por un hambre no menos horrible, es inevitable que se sientan profundamente conmovidos por todo esto. Las emociones de un hombre son más fáciles de despertar que su inteligencia; (...) es mucho más fácil simpatizar con el sufrimiento que simpatizar con el pensamiento. En consecuencia, con unas intenciones admirables, aunque equivocadas, la gente se impone, son toda seriedad y abundante sentimentalismo, la tarea de remediar los males que ve. Pero sus remedios no curan la enfermedad: meramente la prolongan. En realidad, sus remedios son parte de la enfermedad.

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