Gloria
Me inclino ante los pies de loto de mí mismo,
porque los ídolos me cansaron,
los dioses viven en otro tiempo
y las sabias escrituras afirman que Dios esta en mí.
El mí mismo no es el yo-el ego-el soy, aunque no lo niega.
El mí mismo ve, por eso, vive en la completitud.
Sabe lo que es en la esencia y en la máscara.
Lo que es real y lo que es de cartón,
y que el cartón es real en la materialidad de este mundo.
Así, aunque diferencia, vive en la completitud;
y a esta paradoja la trasciende a cada micro instante
con la sabiduría del que sabe,
del que vive en el borde, en la coyuntura
donde habita la totalidad.
*
Del que sabe que las paradojas
son a este mundo lo que el huevo es a la gallina,
intrínsecas.
Habitando un cuerpo paradojal
se inclina ante ello, y así,
resucita en vida.
Del que sabe que la existencia
de cada cosa y ser
sucede por aquello que contiene pero no revela.
Habitando un tiempo paradojal,
se inclina ante ello, y así,
resucita en vida.
Del que sabe que la experiencia
es la senda que guía el camino.
Anhelando la unidad,
se inclina ante las dificultades, y así,
resucita en vida.
*
Me inclino ante los pies de loto de mí mismo,
porque los ídolos me cansaron,
los dioses viven en otro tiempo
y las sabias escrituras afirman que Dios esta en mí.
Anra mayo 2011
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