¡Oh verbo jubiloso,
verbo carismático,
verbo magnético
y eléctrico;
dichoso aquel o aquellos
que te tienen
corriendo por sus venas;
aquel o aquellos
para quienes no sos una falta!
Bendito tu, verbo,
yo te invoco;
Te ofrezco mis venas,
el cúmulo de mi sangre
y mis órganos,
mis músculos,
mis sentidos,
mis huesos
y mi médula;
te entrego
mi cuerpo emocional,
mi cuerpo energético,
mi cuerpo cadena.
Todo cuanto es mío
te lo ofrendo,
como casa,
como tierra fértil,
como cielo eterno.
Ven aquí,
mora en mí.
Oh, confianza,
ánclate en este ser que te abre su corazón,
siembra tu semilla
y desarrolla tus raíces.
Háblame,
enséñame tu silencio,
despierta mi potencial,
abrígalo.
-A-
9-9-11
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